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Nutrición
Las pacientes de cáncer suelen padecer pérdica de apetito. Este rechazo a comer también se puede deber a otros efectos secundarios del tratamiento, como son los vómitos y las náuseas. Sin embargo, una buena alimentación es básica para que la paciente se sienta mejor, con más energía, y para que obtenga las calorías necesarias para reconstruir los tejidos normales y evitar la pérdida de peso.
Se debe beber mucha agua durante todo el día para contrarrestar el efecto de la deshidratación que provocan algunos tratamientos.
Se recomienda seguir una dieta equilibrada, sin que por ello se deban ingerir alimentos específicos.
Rehabilitación
Los ganglios axilares suelen quedar afectados por el cáncer de mama, perjudicando el brazo correspondiente, que pierde parte de su movilidad. En cuanto la herida de la operación quirúrgica haya cicatrizado, se debe seguir un régimen de sesiones fisioterapéuticas con el fin de restablecer por completo la movilidad del brazo.
También se deben realizar ejercicios de drenaje linfático para optimizar la circulación linfática del brazo, otra de las funciones afectadas por el cáncer de mama.
Descanso
Durante el tratamiento, el organismo sufre determinadas carencias que impiden realizar esfuerzos extraordinarios, lo que obliga a la paciente a descansar de modo regular. En la fase inicial, el descanso ha de ser regular, para tender, a medida que el estado global se vaya normalizand, hacia un régimen de vida lo más normal posible.
Seguimiento
En los primeros años posteriores a cualquiera de los tratamientos, los controles deben ser más minucionos. Superado este período, los controles volverán a ser igual que antes del diagnóstico de cáncer de mama.
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