Una vez acaba el tratamiento, se comprueba el estado de salud del paciente mediante revisiones y seguimientos. La frecuencia de estas visitas será indicada por el médico.
Según sea el tipo de cáncer de pulmón, el tratamiento elige una modalidad u otra de radioterapia:
Las revisiones suelen practicarse con mayor frecuencia durante los primeros años posteriores al tratamiento, y en estas revisiones las pruebas habituales son:
- analítica completa
- radiografía o TC de tórax
- ecografía abdominal
- broncoscopia
Si el paciente desea algún cambio en el tratamiento o padece síntomas no esperados, debe consultar antes que nada al médico, que valorará la posibilidad de efectuar más pruebas. Cualquier aspecto de la enfermedad que genere algún tipo de duda debe ser planteado al médico, que es siempre la mejor fuente de información para el paciente.
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